Posteado por: Paola Isabel Altamirano Ogaz | Julio 31, 2007

DISCURSO 1. EL ROMPEHIELOS

Nadie fue ayer,
ni va hoy,
ni irá mañana
hacia Dios
por este mismo camino
que yo voy.
Para cada hombre guarda
un rayo nuevo de luz el sol…
y un camino virgen
Dios.

Quise compartir con ustedes este hermoso poema de León Felipe que aprendí de labios de hermana Susana y que además de ser uno de mis favoritos, siento que hoy más que nunca toma sentido en mi vida.  Casi nunca he sabido como ser gris, se como ser blanca y como ser negra, pero no gris. Tal vez ese extremismo es el que me ha traído a este punto de mi vida, en el cual, poco a poco y con mucho esfuerzo estoy alcanzando mi anhelada estabilidad que no logré en el pasado. A lo largo de mi vida he pasado por diversas experiencias que me han  hecho aprender. Aprender a conservar un trabajo, a ser constante en la escuela, a luchar por una amistad y conservarla. Pero no siempre fue así. En mi vida he pasado por etapas de fuerte inestabilidad, cuando no le daba demasiada importancia al tiempo, y lo derrochaba sin pensar. Nací dentro de una familia conservadora, mis padres, mis cuatro hermanos y yo, vivíamos en la casa de mi abuelo paterno junto con dos de mis tías. Era una casa muy grande y llena de alegría en la que pase una infancia feliz en compañía de mis hermanos, sin embargo nunca hubo una disciplina verdadera ya que la autoridad estaba totalmente compartida entre los cinco adultos que vivían ahí. Cuando mis hermanos o yo cometíamos alguna travesura invariablemente nos castigaban mis padres pero siempre había alguien dispuesto a mimarnos. Cuando mi madre se embarazó por sexta y última vez, compraron una casa, a la cual nos fuimos a vivir sólo los más chicos que éramos Susana, Miguel y yo, y por supuesto Meny que ya venía en camino, mis otras dos hermanas mayores que ya eran casi adultas, prefirieron quedarse en la otra casa. A partir de que salí de la preparatoria, mi vida había sido un constante ir y venir, hacer y deshacer. No me importaba nada, sólo divertirme y lo hice a lo grande, después de eso decidí que era el momento de sentar cabeza y me inscribí en la facultad de derecho de la UACH, empresa que no concluí por diversas cuestiones personales, entre ellas la inesperada muerte de mi hermana Susana, mi compañera inseparable, ese fue un golpe que casi me derribo; deje la escuela y volví a mi vida de relajo y distracción.   Pasado un tiempo y cansada de mi forma de vida, decidí hacer el examen de admisión en la UNAM, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y fui aceptada en el primer intento, fue sorpresivo porque yo pensé que no me quedaría y entonces tuve que empezar a hacer los preparativos para irme. Primero tuve que ahorrar algo de dinero, y buscar alojamiento. Encontré un departamento compartido en el centro de Coyoacán, era un sueño, ahí encontré dos buenas amigas Angélica e Itzel y el espacio que necesitaba; después de casi un año, Angélica se fue a vivir a Grecia e Itzel se fue a Veracruz, yo no quise quedarme sola, además de que no podía pagar la renta del departamento y decidí tomarme unas vacaciones, regresando a Chihuahua, ahora comprendo que el error que cometí en esta etapa de mi vida fue el no haber quemado mis naves al llegar al D.F., el haber guardado siempre dinero extra para cuando quisiera volver. Pero en fin, así pasaron las cosas y cuando estuve de nuevo en el terruño con mi familia y amigos, que tanto extrañe, ya que, aunque pocos son una parte muy importante de mi vida no hubo fuerza que me hiciera volver a la Ciudad de México, después de esto di de alta algunas materias en línea y logré sacar dos semestres más, hasta que no tuve ni el tiempo, ni el dinero ni la dedicación para seguir, debido a que me inscribí en mi escuela actual, la Universidad Interamericana del Norte, donde estoy a punto de ingresar al quinto semestre de Derecho. Actualmente trabajo en el Supremo Tribunal de Justicia, dentro del Juzgado Séptimo de lo Civil, donde orgullosamente he permanecido por más de dos años, y el cual más que un empleo ha sido una beca, ya que he aprendido aún más que en la propia escuela, sobre todas las cosas he aprendido a amar y respetar el Derecho, además de la importancia que tienen la responsabilidad, constancia y disciplina. Después de haber escuchado este corto relato de mi vida, ustedes ya tendrán una vaga idea de lo que soy y he sido, sin embargo yo misma, después de haber vivido esas experiencias entre muchísimas otras, lo que sé acerca de mí es que como todos ustedes estoy llena de luchas, frustraciones y miedos, al igual que de esperanzas, proyectos y sueños, yo misma soy mi propio proyecto en continuo cambio, he cometido errores casi innombrables, pero también aciertos maravillosos; he amado profundamente y algunas veces también he odiado; he vivido momentos felices y otros en extremo dolorosos; he hechado todo a perder justo cuando todo estaba perfecto pero también me he levantado en momentos en los que parecía imposible.  Y pensándolo bien, si Dios me diera la oportunidad de volver a nacer y cambiar las cosas que he vivido, definitivamente sí cambiaría una: EL VIVIR A PLENITUD CADA MOMENTO POR BUENO O MALO QUE ÉSTE HAYA SIDO, PORQUE AHORA SÉ QUE CADA MINUTO DE MI VIDA HA SIDO UN REGALO DE DIOS.


Respuestas

  1. Lindo tu relato, aunque suene raro, personalmente creo que nuestra historia no siempre es el pasado, a menudo fuimos lo que somos, porque la esencia es la misma.

  2. Creo comprender tu teoría, al final de cuentas “polvo somos [...]“.


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