En estos momentos siento el deseo de agradecer. Nada espectacular ha pasado en mi vida últimamente: no estoy enamorada de nadie, no tengo el dinero que necesito, no gané la lotería ni nada por el estilo; realmente nada espectacular, sólo cosas sencillas extraordinarias: las palabras de aliento de dos personas que admiro mucho (J.R. y J.S.), que llegaron en el momento justo cuando más dudaba ; manejar mientras cae la tarde por el Paseo Bolívar y bebo un capuccino; redescubrir dentro de mi lo que más amo, por lo que daría mi vida entera, por eso, gracias Dios, a mis amigos, a mi familia, a la vida y también, como diría J. Sabines, a la muerte que no me ha visto.
Bastan respirar y ese capuccino para dar gracias…
Por: ® el Septiembre 1, 2007
a las 6:38 am