Hace unos meses, estuve acudiendo cada semana a terapia psicológica; acudí, debo confesarlo, dudosa de que pudiera ayudarme. Me documenté lo mejor que pude con amigos que anteriormente habían ido también y después de escuchar sus versiones me decidí a ir sin estar totalmente convencida que una ciencia tan subjetiva pudiera ayudarme de algún modo. Al principio fue muy raro, y además difícil abrirme de repente a una persona que jamás en mi vida había visto, y abrirme además con temas tan personales e íntimos. La primera vez quería irme, y me preguntaba que diantre estaba haciendo ahí, pero creo que mi corazón estaba tan lastimado y mi mente tan confusa que tomé la ayuda por la cual había acudido, y ahora me alegro ya que en verdad fue maravilloso ver como poco a poco todo volvía a su lugar tanto en mi mente como en mi corazón.
Hoy no tengo duda de la eficacia que la terapia psicológica tiene. Y aunque los mexicanos aún tenemos muchos tabúes acerca de acudir a un psicólogo cuando las cosas no andan tan bien, creo que poco a poco se van desvaneciendo. Además ¿porque no acudir a un psicólogo, que es experto en sanar la mente después de las lesiones que sufre al pasar por la vida misma? el entorno es agresivo y antinatural, es perfectamente normal que nuestra psique algunas veces necesite ser curada, sanada o reprogramada en algunos aspectos, y creo que debería ser tan normal como acudir a fisioterapia después de sufrir una lesión física. Es más creo que todos debieramos tener nuestro terapeuta de cabecera, yo tuve la suerte de encontrar además de una excelente terapeuta, una buena amiga, a la cual, aprovechando este espacio le doy las gracias por todo lo que me ayudó. Gracias Thelma, sabes que te quiero y aprecio mucho.