Me percaté de su presencia por el olor hediondo que el viento hizo llegar hasta mi, hice esfuerzos para que después de la arcada no viniera el vómito; lo que no pude detener fue una maldición hacía el desgraciado hombre que sentado en la acera se embuchaba una torta “ahoga-perros”. No era la primera vez que lo veía, como parte del panorama citadino, sin embargo esa mañana su figura me golpeó en el alma tanto como su hedor en el estómago; fue como reparar de pronto en un detalle del cuadro que cuelga en mi propia estancia. Ahí estaba yo, sentada en la parada de autobuses conteniendo la repulsión que me causaba ese ser humano, cuando de pronto en un segundo se paró frente a mi con un tubo de plástico duro y me propinó un golpe directo a la cara que no llegó a su destino gracias a mis reflejos que me hicieron detenerlo a escasos centímetros de mi nariz, con una firmeza e imperturbabilidad que me sorprendieron tanto a mí como a los transeúntes que pasaron en ese momento sin detener su paso. Al tenerlo a esa distancia, conteniendo el aliento lo más que podía, pude observarlo bien: un metro y setenta y cinco, quizás ochenta, de estatura, su rostro, cuya piel estaba cubierta por una larga y tupida barba negra no reflejaba más de treinta y cinco años, vestía un pantalón hecho jirones y ennegrecido por una costra de mugre, al igual que una chamarra tipo militar, como sus zapatos, los cuales llevaba puestos sin agujetas, sobre los pies desnudos y mugrientos; su pelo parecía caerse a pedazos, la parte superior izquierda de la cabeza estaba totalmente carente de pelo, el cual pendía hecho una sóla rasta desde arriba de la oreja hasta el hombro; su mirada, la más perdida y loca que yo había visto hasta ese momento, pareció salir de su infierno por un momento para clavarse en la mía, sentí como se erizaba cada vello de mi cuerpo, no pude soportar más; el olor, después de la descarga de adrenalina, se había vuelto a hacer presente, le di un fuerte empujón y subí al autobus, que convenientemente llegaba en ese momento, alejándome de ese sub-mundo que descubrí esa mañana.
La entrada anterior y todas las que tengan el subtítulo p19diez08, forman parte de un nuevo proyecto que inicié con una gran amiga a quien admiro profundamente. Trataremos de escribir una misma historia “a dos plumas” a ver que resulta, por lo pronto confiesto que me estoy divirtiendo muchísimo con el simple hecho de hacerlo. El link hacia la página lo encontrarán en la sección de “Otras bitácoras”, y se llama “Historias com-partidas”. Los espero.
wooorale!! esta muy interesante
esto
besos y cuidate
Por: jaqueline el Octubre 30, 2008
a las 10:16 am
historia “a dos plumas” ..
Por: jaqueline el Noviembre 20, 2008
a las 10:22 am
jejeje… la historia más inverosímil, jamás leída.
Sin embargo simpatica.
Saludios;
Por: Elvia el Noviembre 27, 2008
a las 12:39 am
hola porque ya no has escrito algo diferente??
Por: jaqueline el Junio 5, 2009
a las 10:08 am