Posteado por: Paola Isabel Altamirano Ogaz | Septiembre 2, 2007

Terapia

Hace unos meses, estuve acudiendo cada semana a terapia psicológica; acudí, debo confesarlo, dudosa de que pudiera ayudarme. Me documenté lo mejor que pude con amigos que anteriormente habían ido también y después de escuchar sus versiones me decidí a ir sin estar totalmente convencida que una ciencia tan subjetiva pudiera ayudarme de algún modo. Al principio fue muy raro, y además difícil abrirme de repente a una persona que jamás en mi vida había visto, y abrirme además con temas tan personales e íntimos. La primera vez quería irme, y me preguntaba que diantre estaba haciendo ahí, pero creo que mi corazón estaba tan lastimado y mi mente tan confusa que tomé la ayuda por la cual había acudido, y ahora me alegro ya que en verdad fue maravilloso ver como poco a poco todo volvía a su lugar tanto en mi mente como en mi corazón.

Hoy no tengo duda de la eficacia que la terapia psicológica tiene. Y aunque los mexicanos aún tenemos muchos tabúes acerca de acudir a un psicólogo cuando las cosas no andan tan bien, creo que poco a poco se van desvaneciendo. Además ¿porque no acudir a un psicólogo, que es experto en sanar la mente después de las lesiones que sufre al pasar por la vida misma? el entorno es agresivo y antinatural, es perfectamente normal que nuestra psique algunas veces necesite ser curada, sanada o reprogramada en algunos aspectos, y creo que debería ser tan normal como acudir a fisioterapia después de sufrir una lesión física. Es más creo que todos debieramos tener nuestro terapeuta de cabecera, yo tuve la suerte de encontrar además de una excelente terapeuta, una buena amiga, a la cual, aprovechando este espacio le doy las gracias por todo lo que me ayudó. Gracias Thelma, sabes que te quiero y aprecio mucho.

Posteado por: Paola Isabel Altamirano Ogaz | Septiembre 1, 2007

Día 19

Día diecinueve: Hoy fue relativamente  sencillo no fumar, claro que si consideramos que me levante en extremo tarde, se puede entender la sencillez del hecho. Aún así no quisiera restarme mérito, es mi décimo noveno día sin fumar y todos los fumadores entenderán la magnitud de tal proeza. Aunque ahora no tuve deseos de fumar en todo el día, los ha habido que he estado a punto de caer, ayer por ejemplo, mientras disfrutaba mi capuccino vespertino y la caída del sol, sólo me hacía falta un cigarrillo. Sólo espero continuar así.

Posteado por: Paola Isabel Altamirano Ogaz | Agosto 31, 2007

Amistad

images.jpgEs la 1:40 de la madrugada, y aún es hora de que no puedo concluir mi día, inició como cualquier otro: el despertador sonando, yo apagándolo, él insistiéndome y atormentándome para meterme en la ducha, luego el trabajo, comida rápida y el negocio, no quería ir al Club Toastmasters pero aún así fui, parecía un día común, pero al final de éste encontré algo que hace de un día normal, algo especial, una buena amistad. En resumen creo que fue un día maravilloso.

Posteado por: Paola Isabel Altamirano Ogaz | Agosto 31, 2007

Día 17

ae6cg3icafmxvmtcanrep5uca7tgshicaaf5bjicai5zp88ca20d34vcatpevtgcama1n59caaju8iucadwf1fwcanv38ftcarokl5vcar0jhe7cat0wluucapsec6fcap8yktkca62c2f9.jpgHoy cumplí diecisiete días libres de cigarro, diecisiete días que parecen pocos, pero estoy segura que todos los que fuman me entenderán cuando les diga lo dificiles que han sido, sobre todo cuando de pronto te encuentras ante situaciones en las que antaño hubieras encendido uno. Hoy pase por una de ellas, mi cuerpo y mi cerebro pedían un cigarro con urgencia, mientras esperaba a que iniciara la sesión de los Toast Masters (que ni siquiera estaba segura de que iniciaría), la mayoría de los socios estaban estresados y yo con ellos; por fin nos abrieron el lugar para sesionar pero mi ansiedad no se iba, tan fácil que hubiera sido salirme a fumar un cigarrillo y acabar con ella, pero me contuve y lo vencí después de una pequeña crisis de ansiedad (mi cuerpo sudando, no podía respirar y sentí ganas de salir corriendo), claro que no puedo vanagloriarme de mi fuerza de voluntad, porque si en esos momentos yo hubiera traído un cigarro esta entrada se llamaría ”0 días”, pero en fin, el punto es que el día de hoy tuve una prueba muy dura y logré superarla hayan sido por las razones que hayan sido. Espero seguir así, sobre todo porque se aproxima el fin de semana. (gulp¡)

Posteado por: Paola Isabel Altamirano Ogaz | Agosto 27, 2007

Gracias

foto11.jpg

En estos momentos siento el deseo de agradecer. Nada espectacular ha pasado en mi vida últimamente: no estoy enamorada de nadie, no tengo el dinero que necesito, no gané la lotería ni nada por el estilo; realmente nada espectacular, sólo cosas sencillas extraordinarias: las palabras de aliento de dos personas que admiro mucho (J.R. y J.S.),  que llegaron en el momento justo cuando más dudaba ; manejar mientras cae la tarde por el Paseo Bolívar y bebo un capuccino;  redescubrir dentro de mi lo que más amo, por lo que daría mi vida entera, por eso, gracias Dios, a  mis amigos, a mi familia, a la vida y también, como diría J. Sabines,  a la muerte que no me ha visto.

Posteado por: Paola Isabel Altamirano Ogaz | Agosto 15, 2007

El liderazgo como parte fundamental del ser humano y su historia.

En la historia de la humanidad, la única constante ha sido sin lugar a dudas la lucha por el poder, esa eterna y absurda ambición por querer dominar a otros, estar por encima de todos. No puedo evitar que venga a mi mente la primera escena de la película de Stanley Kubrick, “2001, Odisea del Espacio”, donde vemos a unos seres humanos poco evolucionados, con mucho pelo aún en sus cuerpos, escondidos dentro de una cueva, el terror se ve en sus ojos que apenas si dejan asomarse un brillo de inteligencia, después de esto se desata una pelea “a mano limpia” entre dos de estos seres, pero de repente a uno de ellos se le ocurre usar un hueso que estaba cerca para dominar al otro, tener más poder, y lo hace, de un solo golpe seco y brutal, le destroza el cráneo al otro infortunado, después de esto, lanza el hueso hacia arriba, festejando su triunfo y supremacía sobre los demás; el hueso lanzado de pronto se convierte en una nave espacial que va flotando por el espacio exterior.

Con esta simple escena, Kubrick expone en la forma mas simple, y por ello más genial, la historia del ser humano, su afán de conquistar ¿qué? cualquier cosa, dependiendo del entorno de cada quien; todos, sin excepción ejercemos poder sobre algo o alguien, sólo que no todos tenemos la oportunidad, capacidad, inteligencia y carisma para ejercerlo masivamente, no todos podemos ser Napoleón, Nerón, Hitler, Juan Pablo II, César Borgia, por mencionar sólo algunos, y gracias a Dios o a quien tengamos que dar gracias que no es así, ya que el mundo probablemente se hubiera colapsado hace ya algunos siglos.

En el caso de América, a mi lo que realmente me tiene sorprendida es que los europeos hayan tardado tanto tiempo en iniciar primero, la exploración y luego la conquista. Yo supongo que era tal la ambición por conquistar territorios y dominar a los enemigos en el viejo continente, que adormecieron por un tiempo su instinto humano por la exploración y conquista de territorios vírgenes y libres de disputa. Si las guerras por el poder en Europa hubiesen durado un siglo más, y aunque suene risible, no me sorprendería que hubieran sido los aztecas, chichimecas o cualquier otro pueblo el que se hubiese hecho a la mar y llegado a la Península Ibérica o a Gran Bretaña a tratar de conquistar a los europeos. Bueno, esto suena bastante descabellado, pero si lo pensamos mas detenidamente no lo es (por lo menos no tanto), tan humanos fueron los pueblos nativos de América, como los europeos de aquel entonces, el instinto era y es el mismo.

La historia nos ha enseñado que los huecos en el poder no pueden existir, ya que, como dije anteriormente la naturaleza, la esencia misma del hombre (ser humano) tiende al liderazgo, siempre que en una cadena de poder exista un eslabón débil, este será sustituido por otro más fuerte, que con el tiempo a su vez se hará débil también y será cambiado por otro, y así sucesivamente hasta que el mundo se acabe, y bueno tal vez cuando por fin esto pase, ya tendremos otro huésped al cual agotar.

Pero volviendo a la absurda idea de la conquista de Europa, por indios americanos (cualquier tribu) ¿Cuánto tiempo les hubiera tomado darse cuenta que había otro mundo más allá del mar, tal vez no demasiado, tal vez aunque lo hubieran descubierto jamás se hubieran aventurado a la conquista de otro pueblo más allá del límite continental, tal vez toda esta cuestión religiosa de sus Dioses e ídolos no les permitía sentirse superiores a otros seres humanos, siempre agachando la cabeza para no enfadar a estos seres mitológicos que adoraban.

En resumen creo que la barrera era infranqueable, ya que no estaba en el mundo material, sino en el psicológico. Barrera que aún en estos tiempos seguimos observando en buena parte de la población (me incluyo en algunos casos) y en todas las áreas: política, futbol, académica, cultural, artística, etc.; tendemos a creer que lo extranjero, por la simple condición de serlo, tiende que ser mejor, y en muchos casos lo es precisamente por nuestras creencias, y sin darnos cuenta estamos dentro de un círculo vicioso que ha durado más de quinientos años.

Desde mi punto de vista, la historia, no sólo de México, sino del mundo entero, habría sido muy distinta, sin la influencia (sin atreverme a juzgarla buena o mala) de un solo hombre: Napoleón Bonaparte; este hombre, genio auténtico de las tácticas de guerra, que fue el único capaz de menguar las fuerzas musulmanas que para ese entonces ya asolaban algunas partes de Europa del este y Norte de África. Su lucha contra estas fuerzas comenzó con su expedición en 1798 a Egipto, que dejó sensiblemente dañadas las fuerzas otomanas, dejándolas mutiladas para la conquista inminente a toda Europa occidental y por consiguiente a América. Sin este hecho, tal vez nos hubiéramos ahorrado muchas guerras que se dieron por cuestiones ideológicas porque el mundo entero sería musulman, aunque no imagino a los radicales moros tratando de “evangelizar” por decirlo de alguna manera, a los pobladores (indios, criollos y mestizos por igual) de América, quizás el destino que hubieran tenido sería la espada o la esclavitud, que por ese entonces, aunque común todavía en Nueva España, no era practicada como tal.

Pero en fin, alejándonos de todas las fantasías anteriores, para bien o para mal a nuestro territorio llegaron, por azares del destino, fuerzas españolas y por supuesto no hubo ninguna otra nación que les arrebatara el poder a los españoles (Francia invadió la ya conformada república), dando con esto, inicio a una historia política única en Latinoamérica, una historia que si bien, tiene capítulos dolorosos y vergonzosos como “La Santa Inquisición”, la esclavitud, la desigualdad social insuperable, entre muchísimos otros, debemos estar orgullosos de ella, orgullosos de nuestra raza mestiza, la que atinadamente José Vasconcelos denominó “la raza cósmica” en su libro del mismo nombre. En lo personal yo me siento orgullosa de llevar en mis venas sangre mestiza, sangre cósmica, y estoy confiada en el futuro que nos espera como pueblo, sí es que somos lo suficientemente humildes para aprender de los errores que se cometieron en el pasado; lo suficientemente inteligentes cambiar nuestra forma de pensar y creernos justo lo que somos, un pueblo capaz de liderazgo mundial en todos los aspectos.

P. Altamirano Ogaz

Posteado por: Paola Isabel Altamirano Ogaz | Agosto 15, 2007

Breves razonamientos acerca del mexicano.

Después de leer los ensayos “Dos mitos de la mexicanidad”, de Guillermo Hurtado; “El complejo de inferioridad”, de Samuel Ramos y “El laberinto de la soledad”, de Octavio Paz, no puedo evitar sentir que ya esta dicho casi todo acerca de lo que es el mexicano. Sin embargo intentaré desarrollar brevemente algunas ideas que surgieron a raíz de dichas lecturas. Creo que si quisiéramos hacer un estudio del mexicano, tendríamos primero que todo establecer las diversas etapas históricas, empezando desde el hombre prehispánico y así poco a poco ir aproximándonos al hombre moderno.  Dividir primero el estudio en grandes etapas y luego quizás un estudio generacional más específico.  Porque hacerlo tomando como base al mexicano actual, sería como escribir sobre la arena; sin embargo, un estudio profundo fundamentado en el pasado, nos permitiría incluso proyectar una imagen del mexicano del futuro, esto es, hacia donde nos dirigimos, que medidas se pueden tomar y que podemos esperar de nuestro pueblo. Sin embargo, no me parece que éste estudio, para cualquiera que se lance a realizarlo, vaya a ser tarea fácil, ya que primero tendría que zambullirse dentro de ese río tan revuelto que según pude percibir de los tres ensayos, es y ha sido la filosofía mexicana. Pero de cualquier modo, quien lo haga, no creo que llegue a una conclusión definida de lo que el mexicano es ontológicamente, simplemente arrojaría un esbozo psicológico. En lo personal, no puedo imaginar que en mi cerebro existan traumas y residuos de un grupo españoles que doblegaron a un grupo de indígenas hace cientos de años y a casi dos mil kilómetros de distancia de donde nací. ¿Qué es toda esta tontería de querer explicar la ontología del mexicano, o siquiera su personalidad? Baste entender que la esencia humana es la misma sin importar nacionalidades, no creo que yo fuera una persona muy diferente si hubiera nacido en Islandia o en Noruega, comería cosas diferentes, usaría distinto leguaje y tal vez luciría distinta, pero la esencia sería la misma, ya que mi ser no esta determinado por el lugar geográfico donde me crié, sino por mi propia historia personal.  Sin embargo, algo que no podemos negar es que en nuestras venas corre sangre tanto indígena como española, supongamos que en un porcentaje de cincuenta y cincuenta, en este caso si puedo creer que muchas de las características de nuestro cerebro y nuestro carácter hayan sido heredadas de los dos bandos, esto no es una cuestión filosófica, sino genética. Tal vez (y sólo tal vez) los genes dominantes en la mayoría de los casos fueron los de los indígenas, quienes fueron conquistados tal vez no por azar, sino por cuestión racial, en este caso si puedo creer que en mi cerebro existan diferencias marcadas si lo comparamos con uno de raza aria por ejemplo, o sea que en todo caso, sería una cuestión genética más que filosófica. Pero si a esto de la genética, agregamos el lavado de cerebro que a lo largo del tiempo nos han hecho debido a la historia que nos han contado en las escuelas (públicas y privadas), pues entonces si estamos en un hoyo profundo y seguimos cavando. Esto puede ser producto de un control sistematizado ¿por qué nos hicieron creer que somos un pueblo conquistado y no conquistador? ¿por qué no ser un hijo del chingador y no uno de la chingada? Yo me niego a aceptar que al mexicano nos pongan esas etiquetas que tanto daño nos han hecho. Concuerdo con Hurtado en su crítica a Zea, y pienso, al igual que él, que le hizo un daño enorme a la política y pensamiento mexicano, pero de éste tema hablaré más adelante. Octavio Paz habla de La Malinche como si hubiera sido forzada a relacionarse con Cortés y además generaliza, no dudo que hubo infinidad de violaciones sexuales pero, ¿no es así en todas las guerras? Después de varios meses a bordo de un barco en el océano que esperaban ¿flores y chocolates? Era lo obvio, pero a lo largo de la historia nos han hecho sentir como un pueblo obligado, “chingado”; no cómo un pueblo producto de ciertas circunstancias históricas que no tendríamos que seguir tomando como personales. Después de todo la Malinche no fue mi madre, ni siquiera esta dentro de mi árbol genealógico, si fue “chingada” o no (que de hecho creo que no), realmente es algo que no me importa. Por otra parte, Gaos pretendía que el destino de la filosofía en México estuviera en manos del grupo Hiperión, pero estaba equivocado.  La filosofía en México debería estar en manos de sus habitantes que en su gran mayoría no tiene la costumbre de leer, por lo que su vocabulario se reduce a las palabras de uso cotidiano, que además muchas veces están mal empleadas.  El mundo del mexicano está desconceptualizado ¿cómo podría un pueblo tener una filosofía propia si no puede expresar sus ideas? O Mejor dicho, no puede generar ideas porque su vocabulario lo tiene atrapado en el mundo de lo cotidiano, sin dejarlo elevarse al mundo filosófico.  Los pueblos hacedores de grandes filósofos, como Alemania y Francia, como ejemplo, son pueblos con una gran afición a la lectura casi desde la cuna; contrario a lo que sucede en México, donde existen personas que terminan sus carreras universitarias y ni siquiera han leído un libro completo (verídicamente). Con estos antecedentes, nos ofendemos cuando leemos a Samuel Ramos hablar del complejo de inferioridad del mexicano y decimos “es cierto, nos sentimos inferiores” ¿no será más bien que lo somos? Porque ¿cómo podríamos estar a la altura de un pueblo generador de ideas y de filosofía? ¿no es superior aquél ser humano que a través del razonamiento logra elevarse por encima de su propia humanidad? Entonces, tal complejo de inferioridad del que nos habla Ramos, existe porque tiene bases fundamentadas, vaya, ni siquiera es un complejo, es algo real de lo cual nos desharemos sólo cuando la luz del entendimiento brille en la mente individual de las masas a través de la conceptualización abstracta del mundo.  Sólo así la verdadera esencia del mexicano saldrá a la luz.  Todos los demás intentos por descifrar esta esencia son y seguirán siendo verdaderamente infructuosos.  Es como tratar de especular sobre el talento de un grupo de ballet a cuyos integrantes tenemos atados de pies y manos ¿no sería más sencillo sólo desatarlos y dejar que expresen su arte? La filosofía no tiene porque, ni debería estar reservada a un grupo privilegiado, debe extenderse hacia las masas, porque lo mejor que le puede pasar a un ser humano es abrirse al razonamiento. En mucho concuerdo con Guillermo Hurtado en su ensayo “Dos mitos de la mexicanidad”, sobre todo en su crítica que hace a la tesis de Leopoldo Zea de que la revolución mexicana sacó a flote al verdadero mexicano, ya que si bien, como lo dice Hurtado, ese período liberó a los mexicanos de yugos específicos en cuestiones económicas, políticas y culturales, es falso que a raíz de eso los mexicanos hayan por fin sacado su verdadero yo. Además creo que es muy pretencioso por parte de Zea decir que la revolución mexicana benefició no sólo al mexicano, sino a toda la humanidad, más que pretencioso a mí me parece risible, ¿quién fue Zea en la historia? ¿Un instrumento más del sistema político en el poder? Yo creo (al igual que Hurtado) que sí. Además me parece ofensivo hacia otros pueblos, como el judío y muchos otros, que han pasado etapas verdaderamente difíciles, aún más que los mexicanos, el que Zea se haya atrevido a decir que el mexicano es el que mejor preparado esta para enfrentar la era atómica”, ¿qué diantre somos para Zea? Una especie de insectos súper desarrollados que sobrevivirán a todo porque atravesaron por una lucha armada. ¿una clase de cucarachas pensantes? Sin embargo a pesar de todo, creo que el futuro del  ser humano, y por lo tanto del mexicano, es evolucionar hacia una cultura universal homogénea, en la que se le dará mayor importancia a la persona como tal y no como integrante de una nación, en la que cada individuo podrá ser, sin que caiga sobre él, el estigma del grupo social al que pertenece. Por supuesto que esto es algo ideológico que tal vez nunca ocurra pero me gusta imaginar una sociedad así, tan diferente de lo real. Tal vez esto sucederá cuando la Identidad ¹ relidad, tal vez  nadie podrá expresarlo mejor que Antonio Machado cuando dijo: “Lo otro no existe: tal es la fe racional, la incurable creencia de la razón humana. Identidad=realidad, como si, a fin de cuentas, todo hubiera de ser, absoluta y necesariamente, uno y lo mismo. Pero lo otro no se deja eliminar; subsiste, persiste; es el hueso duro de roer en que la razón se deja los dientes.  Abel Martín, con fe poética, no menos humana que la fe racional, creía en lo otro, en “La esencial Heterogeneidad del ser”, como si dijéramos en la incurable otredad que padece lo uno.”. Y sólo tal vez nadie podrá entenderlo como lo entendió Octavio Paz. En mi caso, yo prefiero creer en esta incurable otredad que menciona Abel Martín, que terminará por vencer a lo uno. Esto sería una evolución verdadera del ser humano a otro nivel psicológico; o lo que Samuel Ramos llamó el nuevo humanismo, que sobrepusiera al espíritu por encima de lo técnico. P. Altamirano Ogaz.

Agosto de 2007

Posteado por: Paola Isabel Altamirano Ogaz | Julio 31, 2007

DISCURSO 1. EL ROMPEHIELOS

Nadie fue ayer,
ni va hoy,
ni irá mañana
hacia Dios
por este mismo camino
que yo voy.
Para cada hombre guarda
un rayo nuevo de luz el sol…
y un camino virgen
Dios.

Quise compartir con ustedes este hermoso poema de León Felipe que aprendí de labios de hermana Susana y que además de ser uno de mis favoritos, siento que hoy más que nunca toma sentido en mi vida.  Casi nunca he sabido como ser gris, se como ser blanca y como ser negra, pero no gris. Tal vez ese extremismo es el que me ha traído a este punto de mi vida, en el cual, poco a poco y con mucho esfuerzo estoy alcanzando mi anhelada estabilidad que no logré en el pasado. A lo largo de mi vida he pasado por diversas experiencias que me han  hecho aprender. Aprender a conservar un trabajo, a ser constante en la escuela, a luchar por una amistad y conservarla. Pero no siempre fue así. En mi vida he pasado por etapas de fuerte inestabilidad, cuando no le daba demasiada importancia al tiempo, y lo derrochaba sin pensar. Nací dentro de una familia conservadora, mis padres, mis cuatro hermanos y yo, vivíamos en la casa de mi abuelo paterno junto con dos de mis tías. Era una casa muy grande y llena de alegría en la que pase una infancia feliz en compañía de mis hermanos, sin embargo nunca hubo una disciplina verdadera ya que la autoridad estaba totalmente compartida entre los cinco adultos que vivían ahí. Cuando mis hermanos o yo cometíamos alguna travesura invariablemente nos castigaban mis padres pero siempre había alguien dispuesto a mimarnos. Cuando mi madre se embarazó por sexta y última vez, compraron una casa, a la cual nos fuimos a vivir sólo los más chicos que éramos Susana, Miguel y yo, y por supuesto Meny que ya venía en camino, mis otras dos hermanas mayores que ya eran casi adultas, prefirieron quedarse en la otra casa. A partir de que salí de la preparatoria, mi vida había sido un constante ir y venir, hacer y deshacer. No me importaba nada, sólo divertirme y lo hice a lo grande, después de eso decidí que era el momento de sentar cabeza y me inscribí en la facultad de derecho de la UACH, empresa que no concluí por diversas cuestiones personales, entre ellas la inesperada muerte de mi hermana Susana, mi compañera inseparable, ese fue un golpe que casi me derribo; deje la escuela y volví a mi vida de relajo y distracción.   Pasado un tiempo y cansada de mi forma de vida, decidí hacer el examen de admisión en la UNAM, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y fui aceptada en el primer intento, fue sorpresivo porque yo pensé que no me quedaría y entonces tuve que empezar a hacer los preparativos para irme. Primero tuve que ahorrar algo de dinero, y buscar alojamiento. Encontré un departamento compartido en el centro de Coyoacán, era un sueño, ahí encontré dos buenas amigas Angélica e Itzel y el espacio que necesitaba; después de casi un año, Angélica se fue a vivir a Grecia e Itzel se fue a Veracruz, yo no quise quedarme sola, además de que no podía pagar la renta del departamento y decidí tomarme unas vacaciones, regresando a Chihuahua, ahora comprendo que el error que cometí en esta etapa de mi vida fue el no haber quemado mis naves al llegar al D.F., el haber guardado siempre dinero extra para cuando quisiera volver. Pero en fin, así pasaron las cosas y cuando estuve de nuevo en el terruño con mi familia y amigos, que tanto extrañe, ya que, aunque pocos son una parte muy importante de mi vida no hubo fuerza que me hiciera volver a la Ciudad de México, después de esto di de alta algunas materias en línea y logré sacar dos semestres más, hasta que no tuve ni el tiempo, ni el dinero ni la dedicación para seguir, debido a que me inscribí en mi escuela actual, la Universidad Interamericana del Norte, donde estoy a punto de ingresar al quinto semestre de Derecho. Actualmente trabajo en el Supremo Tribunal de Justicia, dentro del Juzgado Séptimo de lo Civil, donde orgullosamente he permanecido por más de dos años, y el cual más que un empleo ha sido una beca, ya que he aprendido aún más que en la propia escuela, sobre todas las cosas he aprendido a amar y respetar el Derecho, además de la importancia que tienen la responsabilidad, constancia y disciplina. Después de haber escuchado este corto relato de mi vida, ustedes ya tendrán una vaga idea de lo que soy y he sido, sin embargo yo misma, después de haber vivido esas experiencias entre muchísimas otras, lo que sé acerca de mí es que como todos ustedes estoy llena de luchas, frustraciones y miedos, al igual que de esperanzas, proyectos y sueños, yo misma soy mi propio proyecto en continuo cambio, he cometido errores casi innombrables, pero también aciertos maravillosos; he amado profundamente y algunas veces también he odiado; he vivido momentos felices y otros en extremo dolorosos; he hechado todo a perder justo cuando todo estaba perfecto pero también me he levantado en momentos en los que parecía imposible.  Y pensándolo bien, si Dios me diera la oportunidad de volver a nacer y cambiar las cosas que he vivido, definitivamente sí cambiaría una: EL VIVIR A PLENITUD CADA MOMENTO POR BUENO O MALO QUE ÉSTE HAYA SIDO, PORQUE AHORA SÉ QUE CADA MINUTO DE MI VIDA HA SIDO UN REGALO DE DIOS.

Posteado por: Paola Isabel Altamirano Ogaz | Julio 15, 2007

Justo a tiempo…

foto10.jpgCreo que este espacio es algo que le debía a algunas personas y sobre todo a mí misma, no tengo prisa pero si urgencia. Sin más palabras creo que estoy justo a tiempo..

« Entradas Recientes

Categorías